Diario el Centro, Cartas al director.

Paradojalmente luego de que el Presidente solicitara un listado de los sitios de alto valor natural al Ministerio de Bienes Nacionales con el fin de estudiar la protección de dichos sitios de la intervención de proyectos energéticos, la Corema del Maule decide acelerar la tramitación del proyecto de centrales hidroeléctricas en el río Achibueno en un sitio clasificado por la misma Conama como sitio prioritario de conservación natural. Curiosamente el proyecto luego de solicitar y obtener tres meses de suspensión de plazo para responder los múltiples reparos formulados por los servicios públicos, decide responder la adenda en menos de dos semanas. A continuación, esta semana la Corema informa que ha decidido adelantar la fecha de votación del proyecto inicialmente fijada para comienzos de octubre para la próxima semana (15 de septiembre) fijando de paso un plazo de cuatro días a los múltiples servicios públicos con responsabilidad en la materia para que revisen y pongan visto bueno al Informe de Evaluación Ambiental consolidado. Evidentemente dichos servicios, que anteriormente han realizado observaciones de fondo al proyecto que aun no han sido resueltas, no podrán realizar un análisis serio de lo que se les pide. Como sabemos, el proyecto contempla extraer las aguas del cauce nada menos que en un 50 por ciento de la extensión del río (42 Km.) para ser devueltas luego de su tránsito por tranques, túneles y canales a la altura de Pejerrey obviamente no del color azul turquesa que las conocemos hoy, además de contemplar el depósitos de las marinas de excavación de los túneles en la misma ribera y de construir las centrales y subestaciones en el mismo lugar denominado como sitio prioritario de conservación. Todo lo anterior sólo para hacer un aporte de energía marginal y teniendo presente la desaprobación pública de los alcaldes, senadores y diputados que representan las comunas afectadas de Linares y Longaví y que expresan el sentir de la comunidad. Esto lamentablemente deja en evidencia un proceso de evaluación ambiental negligente que arriesga en forma permanente e irreversible un patrimonio natural y turístico reconocido por la misma autoridad en gobiernos anteriores. Saluda muy atentamente,

Juan Ariztía Correa
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